Salud Piel y Músculos


La piel conforma la capa límite exterior entre el ser humano y el medio ambiente, y en este lugar tan expuesto actúa por una parte como barrera, y por otra como enlace entre el mundo exterior y los órganos internos. Con una superficie de aproximadamente 2 m2 es el órgano más grande del cuerpo y debe cumplir un gran número de tareas de vital importancia.

Cuando la superficie se encuentra intacta, la piel impide la pérdida de humores corporales. Presenta una gran capacidad de resistencia y preserva a los órganos internos de agresiones que puedan ser causadas por factores externos. Protege frente invasiones de microorganismos y puede resistir hasta cierto punto las influencias dañinas de ciertos productos químicos y de los rayos ultravioleta. 

La piel tiene su propio ciclo de renovación. Las células de la piel se regeneran continuamente en la capa más profunda de la piel y viajan hacia la superficie para reemplazar a las células viejas. Sin embargo, con la edad, el ritmo de renovación celular se ralentiza, y provoca cambios en las condiciones de la piel.

Las células musculares están altamente especializadas y reciben el nombre de fibra muscular. El citoplasma se designa como sarcoplasma y la membrana celular como sarcolema. El citoplasma está lleno de miofibrillas formadas por filamentos de actina y miosina alternados que al deslizarse entre sí le dan a la célula capacidad contráctil. Como las células musculares son mucho más largas que anchas, a menudo se llaman fibras musculares, pero no por esto deben confundirse con la sustancia intercelular forme, es decir, las fibras colágenas, reticulares y elásticas, pues estas últimas no están vivas.

Dependiendo de su localización y diferentes características estructurales, el tejido muscular se divide en tres tipos: tejido muscular esquelético, tejido muscular cardíaco y tejido muscular liso. El músculo esquelético puede contraerse o relajarse de forma voluntaria, mientras que el músculo liso y el cardíaco se contraen de forma involuntaria o automática.

Son muchas las enfermedades que pueden presentarse en la piel y músculos de ahí la importancia de prevenirlas aportándole nutrientes necesarios para las células que conforman el sistema dérmico y muscular, evitando que a temprana edad aparezcan síntomas de envejecimiento cutáneo y flacidez muscular que solo en apariencia representa para la población sinónimo de vejez.