Salud Tiroidea


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El tejido tiroideo está formado por 2 tipos de células: células foliculares y células parafoliculares. La mayor parte del tejido de la tiroides consiste en células foliculares. Estas células secretan hormonas que contienen yodo.


Las hormonas se llaman tiroxina (T4) y triyodotironina (T3). Las células parafoliculares secretan la hormona calcitonina. La tiroides necesita yodo para producir las hormonas. La tiroides juega un papel importante en la regulación del metabolismo y el balance de calcio del cuerpo. También juega un papel en la fertilidad, el crecimiento, y salud de la piel. Las hormonas T4 y T3 comunican a todos los tejidos en el cuerpo para que producen proteínas. T4 y T3 también aumentan la cantidad de oxígeno usado por las células. Mientras más intenso trabajan las células, más intenso van a trabajar los órganos. La hormona calcitonina trabaja junto con la hormona paratiroidea para regular los niveles de calcio en el cuerpo.


Los niveles de hormonas secretadas por la tiroides están controlados por una hormona producida por la glándula pituitaria. Esta hormona es a su vez controlada por el hipotálamo. Las enfermedades más comunes ligadas a la Glándula Tiroides son el Hipertiroidismo y el Hipotiroidismo, el descuido de los síntomas pueden llevar a contraer el cáncer de Tiroides.


El cáncer de tiroides ocurre cuando las células de la tiroides cambian y se multiplican, y las células cancerosas forman nódulos y crecimientos. Si se lo deja sin tratar, estos nódulos cancerosos se pueden diseminar hacia los ganglios linfáticos, los tejidos circundantes, y el torrente sanguíneo, de ahí la importancia de la prevención cuando existe tendencia genética o se presentan los primeros síntomas de desórdenes orgánicos sobre las funciones de esta Glándula tan importante.


El buen funcionamiento de los órganos depende del buen funcionamiento de sus células. Las células viejas funcionan peor. Además, en algunos órganos, las células mueren y no son reemplazadas; por lo tanto, el número de células disminuye. El número de células en los testículos, los ovarios, el hígado y los riñones disminuye de forma notable con la edad. Cuando el número de células llega a ser demasiado bajo, el órgano no funciona con normalidad. Por ello, la mayor parte de los órganos funcionan peor con la edad. Sin embargo, no todos los órganos pierden el mismo número de células. El cerebro es un ejemplo. Las personas mayores sanas no pierden muchas neuronas.


El deterioro de la función de un órgano debido a una enfermedad o al propio envejecimiento puede afectar la función de otro órgano. Por ejemplo, si la ateroesclerosis estrecha los vasos sanguíneos de los riñones, estos funcionarán peor debido a la reducción del flujo sanguíneo.


A menudo, los primeros signos del envejecimiento afectan al sistema musculoesquelético. Los ojos, seguidos por los oídos, comienzan a cambiar al inicio de la edad adulta. La mayoría de las funciones internas también disminuyen con la edad. La mayor parte de las funciones corporales alcanzan su valor más alto poco antes de los 30 años, y a partir de ahí empieza un descenso gradual pero constante. A pesar de este descenso, la mayoría de las funciones siguen siendo correctas porque la mayor parte de los órganos tienen una capacidad funcional considerablemente superior a la requerida por el organismo (reserva funcional). Por ejemplo, si la mitad del hígado se destruye, el tejido restante es más que suficiente para mantener un funcionamiento normal. Por lo tanto, son las enfermedades, más que el envejecimiento normal, las que explican la pérdida de la capacidad funcional en edades avanzadas. 


Algunos órganos son más propensos a funcionar de forma inadecuada que otros; dichos órganos incluyen el corazón y los vasos sanguíneos, los órganos urinarios (tales como los riñones), y el cerebro.


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